LAS PALABRAS ESCONDIDAS

Oye hermano, no te extrañe que algún día te escondan las palabras, que te prohiban recordar... porque para liquidar a las naciones, lo primero que se hace es quitarles la memoria. Se destruyen sus libros, su cultura su historia. Y luego viene alguien y les escribe otros libros, les da otra cultura y les inventa otra historia.

Entonces la nación comienza lentamente a olvidar lo que es y lo que ha sido y el mundo circundante lo olvida aún mucho antes.

- ¿Y el idioma?
- ¿Para qué nos lo iban a quitar?

- Se convierte en un mero folklore que muere, al cabo de un tiempo, de muerte natural. Y así un invasor tras otro.

¿Será cierta la tesis de Kundera cuando dice que la lucha del hombre contra el poder es la lucha de la memoria contra el olvido?

Hay sabios que saben todo y que ya no pueden decir nada: Es muy peligroso cuando hablan, porque dicen puras verdades.

Total una vida sin reflexión y amor al trabajo no merece vivirse.

domingo, 18 de noviembre de 2012

DICHOS LATINOS, ANALISIS, 1855 AÑO. LII


EL FILÓSOFO, DE LA  CALLE  


HOMBRE Y MUJER

Ama, et ama fortiter.
Ama y ama fuertemente, con toda tu fuerza, con todo tu corazón.

Hombre y mujer. Mitad y mitad. Únicos, diferentes, pero complementarios.
Por la puerta de la vida caben dos personas juntas. Y sin embargo, esa puerta sigue siendo estrecha.
Hombre y mujer, ¡qué pareja tan extraña!. Siempre diciendo no y es lo mejor que podemos darnos.
Ya lo dijo el Cantar de los Cantares:
«Levántate ya, amada mía, hermosa mía, y ven.
Que ya ha pasado el invierno y han cesado las lluvias.
Ya han brotado en la tierra las flores, ya es llegado el tiempo de la poda y se deja oír en nuestra tierra el arrullo de la tórtola.
Ya ha echado la higuera sus brotes, ya las viñas en flor esparcen su aroma. Levántate, amada mía, hermosa mía, y ven.
Ven, paloma mía, que anidas en la hendiduras de las rocas, en las grietas de las escarpadas peñas. Dame a ver tu rostro, dame a oír tu voz, que tu voz es suave, y es amable tu rostro».
No., no dejaré de oír tu voz, mujer.
No. No dejaré de oír tu voz, hombre.

Total, una vida sin reflexión no merece vivirse.

Nos vemos en la siguiente entrega, será todos los días.
Si desea consultar la colección de dichos véalo en www.santoysena.com.mx/vidaprivadadepalabras

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