LAS PALABRAS ESCONDIDAS

Oye hermano, no te extrañe que algún día te escondan las palabras, que te prohiban recordar... porque para liquidar a las naciones, lo primero que se hace es quitarles la memoria. Se destruyen sus libros, su cultura su historia. Y luego viene alguien y les escribe otros libros, les da otra cultura y les inventa otra historia.

Entonces la nación comienza lentamente a olvidar lo que es y lo que ha sido y el mundo circundante lo olvida aún mucho antes.

- ¿Y el idioma?
- ¿Para qué nos lo iban a quitar?

- Se convierte en un mero folklore que muere, al cabo de un tiempo, de muerte natural. Y así un invasor tras otro.

¿Será cierta la tesis de Kundera cuando dice que la lucha del hombre contra el poder es la lucha de la memoria contra el olvido?

Hay sabios que saben todo y que ya no pueden decir nada: Es muy peligroso cuando hablan, porque dicen puras verdades.

Total una vida sin reflexión y amor al trabajo no merece vivirse.

viernes, 21 de septiembre de 2012

DICHOS LATINOS, ANALISIS, 1855 AÑO. XXVI


EL FILOSOFO DE LA CALLE
Muneribus vel dii capiuntur
No hay cerradura si es de oro la ganzúa, la llave maestra. El dinero, dicen, todo lo puede.
Y la ganzúa la llave maestra permite un contrarrefrán como lo dijo Jorge Volpi: Si las palabras son las únicas armas que le otorgan realidad a los objetos, uno no existe antes de sus primeros balbuceos. Mientras no consiga articular sonidos comprensibles, soy un explorador arrojado en medio de una tumba de sonidos: Aunque escucho como hablan los otros y poco a poco comprendo lo que dicen, la definición de mis cuerdas bucales me condenan a la soledad angustiante.
Solo cuando pronuncio una palabra me convierto en persona. San Juán el Evangelista, acertaba al escribir, que en el principio era el «Verbo» –sólo que el Verbo es en realidad un pronombre YO- que equivale a una declaración de independencia: eso me diferencia de lo otro, AQUÍ ESTOY; por eso cuando los medios de comunicación cierran sus fuentes a los otros al no permitir decir su palabra, los demás no existimos.
Por esa angustia, ahora a los otros no nos queda más que tomar la calle para decirle a ellos y a los gobernantes que aquí estamos los otros, no para sabotear las cosas sino para hacerlas.

Nos vemos en la siguiente entrega, será todos los días. 

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